Qué significa olvidar los sueños al despertar y por qué lo investigan en relación con el alzhéimer


Durante mucho tiempo, la investigación sobre el alzhéimer se centró casi exclusivamente en las fallas de memoria más evidentes. Sin embargo, en los últimos años crecieron los trabajos que buscan cambios sutiles que podrían aparecer antes de un diagnóstico formal. En ese contexto, el hecho de olvidar los sueños al despertar comenzó a entrar en la conversación científica.

Mucha gente se levanta con la sensación de haber soñado algo, pero no logra retenerlo ni unos segundos. Otras veces ni siquiera queda esa impresión.

Ese fenómeno es común, pero los investigadores intentan ver si, en ciertas edades y junto con otros indicadores, puede aportar información sobre riesgo de deterioro cognitivo.

La relación entre sueño y cerebro ya venía bajo estudio desde hace años. Se sabe que el sueño cambia con el envejecimiento y que, en personas con Alzheimer, suelen aparecer alteraciones en la arquitectura del mismo, con menos sueño profundo y también menos sueño REM, la fase más ligada a los sueños vívidos.

Un estudio publicado en 2026 en Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring siguió a adultos mayores cognitivamente sanos y encontró que quienes no recordaban sueños al inicio del seguimiento presentaron un deterioro cognitivo más rápido y mayor probabilidad de desarrollar demencia durante la década siguiente.

El p-tau217 es uno de los biomarcadores que hoy más se usan en investigación para detectar cambios compatibles con Alzheimer en etapas tempranas y el estudio se baso en ese biomarcador.

Que el bajo recuerdo de sueños aparezca asociado a ese marcador no prueba causa y efecto, pero sí vuelve más serio el interés científico por el tema.

Los autores del estudio plantean una hipótesis concreta. No recordar sueños podría no deberse solo a que la persona “se olvida” al despertarse, sino a que el cerebro estaría produciendo menos sueños o menos sueños vívidos, como parte de cambios neurodegenerativos muy iniciales.

Esa es una diferencia importante, porque mueve la discusión desde la memoria inmediata hacia la propia actividad cerebral durante el sueño.

La discusión sobre sueños y alzhéimer lleva directo a la fase REM del sueño. Es la etapa en la que suelen aparecer los sueños más narrativos y visuales, y también una de las más estudiadas por su vínculo con memoria, emociones y procesamiento cerebral nocturno.

Las revisiones científicas sobre enfermedad de Alzheimer muestran que, con el avance del deterioro neurodegenerativo, se observan alteraciones en la continuidad del sueño y reducciones tanto en sueño profundo como en REM.

Eso no solo afecta el descanso. También puede influir en cómo el cerebro consolida recuerdos y regula procesos que dependen de una arquitectura del sueño relativamente estable.

En paralelo, otros trabajos recientes vienen señalando que no solo importa cuánto REM hay, sino cuándo se llega a esa fase y con qué calidad. Estudios citados en la literatura reciente encontraron asociaciones entre menor tiempo en REM o una mayor demora en alcanzarlo y peor rendimiento cognitivo, además de vínculos con biomarcadores relacionados con Alzheimer.

Fuente: www.clarin.com

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